05/10/2009

En: Marketing, Periodismo

Con este mismo título Ángel Valle reflexionaba en el diario La Razón sobre la necesidad que tiene la prensa de papel de vencer al fatalismo para buscar a continuación nuevas oportunidades, diferenciándose, en lugar de empeñarse en defender lo que otros medios le han arrebatado. Las vajillas, los juegos, las películas o los coleccionables, que durante años no han hecho sino camuflar las ventas, no pueden ocultar la realidad de una nueva generación de lectores que no se sienten en absoluto identificados con la prensa diaria.

Antes que limitarse a constatar la realidad desde su tribuna, Valle propone encontrar nuevas fórmulas, con el añadido de que “debemos ser los propios periodistas los que demos el paso, encabezando nuevos proyectos, creando publicaciones innovadoras, rompiendo reglas, demostrando que hay mucho aún por hacer”. El columnista de la razón llama a los profesionales del sector a asumir responsabilidades: “Si no se venden periódicos, no esperemos a que los empresarios hagan algo”.

Valle enumera una serie de cuestiones imaginativas que pasan por poner patas arriba los fundamentos de un negocio que no puede mantenerse conforme al modelo que hemos venido conociendo: “¿Por qué salir a la calle los siete días de la semana?; ¿por qué incluir todas las secciones convencionales?, ¿por qué incluir todas las secciones todos los días?, ¿por qué incluir secciones?; ¿por qué motivo aferrarnos a seguir ofreciendo servicios que otros soportes cubren mejor –clasificados, cartelera, el tiempo…–?” Para concluir con una llamada de atención “¿Por qué esa falta de valentía y de arrojo?”

El artículo finaliza señalando el caso de «I», un nuevo periódico recientemente aparecido en Portugal que combina una edición digital y otra impresa, y cuya redacción se compone de una setentena de periodistas que salen cada día a la calle con un kit compuesto por móvil con cámara de fotos y vídeo, trípode y micrófono.


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