“El nuevo mundo necesita un nuevo modelo. El renacimiento de la lectura significa el renacimiento de la escritura”. Con esas dos frases, el presidente ejecutivo de “The Economist”, Andrew Rashbass, deja claro que el panorama de los medios de comunicación ha cambiado y seguirá cambiando. Algunos diarios, dice Rashbass, se quedarán en el camino y otros saldrán reforzados, pero ya nada será igual.
Por eso, pronostica que “The Economist”, la publicación más influyente del mundo, va a ir perdiendo lectores de la versión impresa a la vez que ganará usuarios de los contenidos digitales. Con esa tendencia, Rashbass calcula que dentro de cinco años serán los ingresos procedentes de la web los que sacarán adelante a la compañía. El papel quedará, entonces, en un lugar comprometido a pesar de que actualmente la edición impresa todavía domina la audiencia de la revista semanal, con 1,49 millones de lectores. En este sentido, Rashbass destaca la importancia que tienen las tabletas en el cambio y, para ilustrarlo, ofrece algunos datos: el 2% de los nuevos lectores en tableta lee regularmente los contenidos a fondo, otro 40% lo hace a veces y solo el 16% comparte el contenido. Asegura, además, que las tabletas tienen grandes oportunidades para la publicidad. “The Economist” asegura haber alcanzado un millón de lectores mensuales de su edición para tabletas y teléfonos móviles. La compañía reportó un incremento del 9% en los ingresos de 347 millones de libras y un aumento del 10% en sus ganancias operativas de 63 millones de libras en el año fiscal finalizado en marzo de 2010. Todo ello hace que la lectura en dispositivos móviles se asemeje más a la tradicional en el papel, lo que provoca, para Rashbass, el nacimiento de una nueva era que él ha llamado “lean back 2.0”. “Todo ello ofrece nuevas oportunidades para medios como “The Economist”, pero obliga a repensar el modelo de negocio”, asegura el presidente ejecutivo del diario, quien ha pronosticado recientemente que el precio de la versión tableta digital del rotativo pronto coincidirá con la versión impresa de la publicación. “En dos años, más de la mitad de los suscriptores estadounidenses de “The Economist” van a leer la publicación digital”, explica, a la vez que subraya que los gustos de la gente están cambiando: “Treinta millones de personas escuchan la Radio Nacional Pública en los Estados Unidos. La asistencia a los museos ha aumentado en todo el mundo. El Museo del Louvre, por ejemplo, atrajo a más visitantes en 2011 que un año antes. Todas estas tendencias reflejan el creciente poder de la masa inteligente”. Esa masa inteligente es, precisamente, el público objetivo de “The Economist”, que está dispuesto a pagar un precio por unos contenidos de calidad. Este público, dice Rashbass, es más amplio que una élite y más atractivo para los anunciantes. Aquí podreis ver el video del director ejecutivo de "The Economist": http://bcove.me/kiqym0cv Fuente: : media-tics.com