18/06/2009
En: Actualidad, internet
En los últimos días, todos los medios se han hecho eco de la importancia que están tomando redes sociales y blogs en el relato de los acontecimientos que están teniendo lugar en la República Islámica de Irán.
Los periodistas de medios tradicionales allí desplazados están teniendo muchas dificultades para contar lo que sucede (no pueden tomar imágenes, la reportera de TVE informaba ayer por ejemplo de que no habían renovado su visado). Sin embargo, la censura está teniendo más dificultades para cortar el flujo de información en Internet. Los iraníes utilizan sus teléfonos móviles para grabar videos que cuelgan en youtube, actualizan sus blogs y twittean sin parar. Tanto es así que el gobierno estadounidense pidió a Twitter retrasar las tareas de mantenimiento de sus servidores para no cortar el flujo de información. Aún así el régimen de los ayatolás no ceja en su empeño de censurar este flujo, pero claro, esto es como ponerle puertas al campo.
Los usuarios iraníes han podido sortear la censura y mantener el acceso a Internet gracias a otros internautas extranjeros. El diario El País cuenta hoy el caso del informático estadounidense Austin Heap, que “nunca ha pisado Oriente Medio” pero que lleva casi una semana colgando artículos que explican cómo facilitar el acceso a Internet a los iraníes.
Según leemos en la página de San Francisco Chronicle, no es que Heap no haya pisado Irán, sino que podemos intuir que conoce muy poco del país y de su situación política. Sin embargo, al conocer los hechos “sintió la misma desafiante frustración que le llevó en el pasado a combatir la industria musical y cinematográfica creando sitios de intercambio de archivos”. Curiosa comparación pero que representa el significado que tiene para muchos Internet. “El matrimonio entre desobediencia civil y redes sociales es la muerte del despotismo en esos lugares”, ha declarado Heap. Veremos qué pasa.
