31/05/2010

En: Actualidad, Comunicación

¿Cuántas veces te has enfrentado a la tarea de preparar una presentación apoyada por una proyección en pantalla (tipo powerpoint)? Es un sistema que se está imponiendo tanto a nivel empresarial como en la universidad. Nos estamos volviendo receptores audiovisuales ¿o lo hemos sido siempre? El caso es que quien ha probado una presentación apoyada por imágenes al mismo tiempo que le habla se queda “enganchado” a este formato.

Sin duda el factor visual puede ayudar estupendamente a que quien nos escucha se quede mejor con la idea que queremos transmitir. Pero… ¿cuál es la forma óptima? Pues bien, hasta ahora hay buena cantidad de oradores que optan por presentar oralmente la idea mientras los oyentes leen el mismo mensaje, escrito palabra por palabra en la diapositiva. Se supone que lo escrito refuerza lo oral.

¿Has estado alguna vez en alguna presentación de este tipo? No suele ser excesivamente entretenida…

Bien, pues hay un psicólogo educacional especialista en aprendizaje multimedia de la Universidad de California Santa Bárbara (UCSB), Richard E. Mayer,  que se ha tomado la molestia de investigar sobre el tema y ha encontrado el motivo de lo que muchos ya hemos sufrido con nuestra propia experiencia.

Mostrar en pantalla el mismo texto que el ponente enuncia redunda en una sobrecarga innecesaria del canal del lenguaje: el discurso del orador es captado por los oídos y transmitido al cortex auditivo donde es analizado y, en virtud de su carácter enviado al centro del lenguaje del cerebro. Por otro lado, el texto presente en la pantalla es captado por los ojos y canalizado al cortex visual donde es analizado, traducido a su representación verbal y enviado por tanto al centro del lenguaje del cerebro, donde sumado al discurso del orador produce una sobrecarga.

La importancia de este estudio estriba en que echa por tierra la teoría del aprendizaje basada en la existencia de un único canal de capacidad ilimitada y procesamiento pasivo. La nueva teoría que sostiene Mayer es que existen dos canales diferenciados en el proceso de adquisición y procesamiento de la información: el visual y el oral, que son de capacidad (desgraciadamente) limitada.

La noticia me ha llegado desde TecnoTic, y según afirman, los experimentos realizados por Mayer demuestran que los alumnos expuestos sólo al discurso del orador mejoraron la retención del mensaje en un 28% y, lo que es más importante, mejoraron en un 79% su comprensión frente a los alumnos que fueron expuestos de forma simultánea al discurso del orador y a su representación textual, demostrando que dicha exposición simultánea es contraproducente para la retención y comprensión del mensaje transmitido.

Así que la parte visual de una presentación debe complementar la parte oral (pero no repetir), o viceversa.


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