08/06/2009
En: Periodismo
El lenguaje evoluciona continuamente, y con él las formas de interpretar la realidad. Los medios de comunicación son, quizás, los más dinámicos impulsores de muchos de estos cambios. La siguiente reflexión surge de la casualidad de haber encontrado una noticia que, en sí misma, se encuentra lejos de las relacionadas con nuestro ámbito.
Aparece en Psiquiatria.com y, se titula “Hacia la integración social de los enfermos mentales“. En ella se rinde cuenta de la celebración de las Fiestas de la Convivencia en el Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos, con el objeto de mejorar la percepción que el conjunto de la sociedad tiene sobre los enfermos mentales. El director gerente del Centro, Álvaro Rivera, encuadra estas jornadas como parte del esfuerzo que la institución desempeña por romper “los tópicos y prejuicios con que se estigmatiza a la persona que padece este tipo de enfermedades”.
Para romper todo asomo de barreras exteriores, Rivera señala la necesidad de “acabar con los estereotipos y normalizar las relaciones de estos enfermos con el resto de la sociedad”.
Indudablemente, las personas con discapacidad mental deben afrontar un fuerte rechazo, basado en una serie de creencias falsas, que dan lugar al denominado estigma social. Igual que con el tiempo se han venido eliminando barreras que por razones de raza o sexo correspondían a determinados colectivos, éste puede ser un momento adecuado para realizar un ejercicio de didáctica en el tratamiento que las enfermedades mentales reciben desde los medios informativos.
De hecho, la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Enfermos Mentales (Feafes) ha editado un manual de estilo en el que se emplaza a los periodistas a tratar con responsabilidad y criterio las informaciones relacionadas con la salud me
