15/07/2009

En: Periodismo

El tiempo y esfuerzos desplegados para acabar con un mal que destroza la vida de miles de jóvenes de los países desarrollados, como es la anorexia, resultan inútiles cuando todavía es un hecho noticiable que la popular cantante Britney Spears haya aumentado su peso en nada más y nada menos que ¡seis kilos!

Es cierto que los medios de comunicación tienen entre sus funciones el entretener, además de formar e informar. Pero en numerosas ocasiones aquél parece situarse por encima e incluso prescindir de los últimos dos, a riesgo de vulnerar los principios deontológicos más elementales. Así sucede con la mal llamada noticia recogida en determinados portales que se nutren de información de todo tipo para dar valor a sus productos  o bien hacen negocio a costa de los famosos.

Sencillamente: es escandaloso que se frivolice con un asunto de tamaña gravedad. Podríamos alegar que éstos no son auténticos medios de comunicación, y que su objeto es atraer al público que se interesa por asuntos del corazón, lo que en absoluto los dispensa de su grave irresponsabilidad. Sin embargo, ¿cómo justificar su publicación en el diario El Mundo, uno de los más prestigiosos de nuestro país?
Si los medios se alejan de su compromiso con la sociedad, renunciando a defender determinados principios, están perdiendo toda su credibilidad y honorabilidad. Y todavía hay quien se preguntará por qué los periodistas figuran entre los colectivos profesionales más desprestigiados.


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