30/11/2009
En: Comunicación
Siempre que nos adentramos en cuestiones relacionadas con la política nos cuidamos de asegurar que el propósito de nuestro blog no es defender ni atacar una idea determinada, sino analizar un determinado mensaje, la forma de transmitirlo y sus posibles consecuencias. Pues bien, esta vez no será menos.
En las últimas semanas ha causado gran conmoción la noticia de que científicos manipularon datos para reforzar sus afirmaciones acerca del cambio climático. Podemos afirmar que estas revelaciones, las del fraude, no invalidan la realidad del cambio climático y la cuota de responsabilidad que nos corresponde a los humanos, en tanto que necesitamos utilizar los recursos de la tierra, y eso tiene un coste.
Sin embargo, una mentira puede echar por la borda toda la labor de concienciación desarrollada durante años. El ahorro, el reciclaje o el respeto por nuestro entorno son valores perfectamente aceptados en nuestra sociedad y que las generaciones venideras sabrán agradecer. Ninguna responsable o agencia de comunicación con un ápice de sensatez debería hacer de la mentira un argumento. Cuando se descubra el engaño, y tarde o temprano sucederá, la causa que defendemos quedará herida.
